sábado, 7 de agosto de 2010

Mindfulness, la conciencia plena.



Una de las lecturas más interesantes de las que he podido disfrutar éste verano ha sido el libro de Ellen J. Langer (doctora y profesora de psicología en la Universidad de Harvard), Mindfulness, la conciencia plena. Éste fascinante libro se encarga de desmontar innumerables formas de pensamiento y estructuras mentales, y de guiarnos por una conciencia plena para afrontar nuestra vida cotidiana, realizar más eficientemente nuestros proyectos y mejorar nuestra salud mental y física.

“Un día, en una clínica geriátrica de Connecticut, se entregó a los ancianos una selección de plantas para que las cuidasen y se les pidió que tomaran una serie de pequeñas decisiones relativas a su rutina cotidinana. Un año y medio después, no sólo estas personas se veían más alegres, activas y despiertas que un grupo similar residente en la misma institución a quienes no les habían dado esas opciones y responsabilidades, sino que la proporción de sobrevivientes era entre ellas mucho mayor.”

Este experimento es el comienzo para la autora y sus colegas de más de 10 años de investigación sobre los poderosos efectos de la conciencia plena y de su opuesto, el automatismo. “Cuando seguimos una práctica de rutina ciegamente o llevamos a cabo involuntariamente órdenes sin sentido, estamos actuando como autómatas, con la posibilidad de provocar graves consecuencias para nosotros y los demás.”

La autora nos explica tres definiciones que forman parte de estos automatismos. La primera es la trampa de las categorías, ya que confiamos en exceso de las estructuras que creamos en el pasado. “Construímos nuestras propias realidades (…) y después nos convertimos en sus víctimas, ciegos ante el hecho de que son conceptos, ideas.” La segunda es la conducta automática, que se produce al usar una pequeña parte de la información que recibimos del mundo que nos rodea. Realizamos acciones de forma tan repetitiva que cualquier pequeño cambio pasa desapercibido, aunque no es necesario las repeticiones para producir una conducta automatizada. La tercera es actuar desde una perspectiva única. Es como mirar por una rendija y pensar que todo lo que existe es lo que vemos por ella. Tener un único punto de vista es cerrarse a la diversidad de las posibilidades. “Las instrucciones muy específicas estimulan el pensamiento automático.”

El libro nos dá información acerca de cómo se forman los “compromisos cognitivos prematuros”, las raíces del pensamiento automático. Con las repeticiones, nuestra conciencia tiende a no prestar atención a las partes de la acción que estamos realizando, pero también nos ocurre que construímos conceptos mentales cuando tropezamos con algo por primera vez y volvemos a repetir el patrón de conducta al encontrárlo de nuevo. “Una de las principales razones por las cuales podemos quedar atrapados por las categorías absolutas que creamos (o que nos dan los demás), en lugar de aceptar que el mundo es dinámico e infinito, tiene que ver con nuestra convicción de que los recursos son limitados.(…) Si las cosas valiosas de la vida no parecieran limitadas, probablemente no nos aferraríamos con tanta firmeza a nuestras rígidas categorías, y sería más probable que aflojásemos estas distinciones categóricas una vez que nos diésemos cuenta de que las hemos fabricado nosotros mismos, metiéndonos sin pensar en una trampa.”

La doctora Langer nos muestra en éste libro un gran número de experimentos y pruebas científicas en gran detalle, con un gran trabajo bibliográfico que nos aporta datos sobre las pruebas realizadas. Aporta datos para asegurar que la entropía y el tiempo lineal con el que percibimos nuestra realidad, son concepciones limitantes de nuestras facultades. La educación, orientada hacia los resultados, y no hacia el proceso, nos limita constantemente y aumenta nuestros “compromisos cognitivos prematuros”. El contexto y la situación tiene mucho que ver en que nos comportemos de una u otra manera, y la mayoria de los contextos que más nos afectan los aprendemos de niños. Este poder del contexto lo llama “confusión del contexto”. También nos habla de los costos de un comportamiento irreflexivo (autolimitándonos, siendo crueles de forma involuntaria, perdiendo el control o atrofiando nuestras capacidades)

La conciencia plena deberemos entrenarla con la creación de nuevas categorías, con la recepción atenta de la información nueva, obteniendo más de una perspectiva o punto de vista, intentando cambiar el contexto para nuestro bien y prestando más atención al proceso y no al resultado. “La preocupación por el resultado puede hacernos actuar automáticamente. (…) Podemos considerar que la conciencia plena es una orientación hacia el proceso.”

Los conceptos y las estructuras educacionales aprendidas (“compromisos cognitivos prematuros”) forjan también nuestra visión hacia la enfermedad, el dolor, el envejecimiento y la muerte. ¿Se puede revertir la pérdida de memoria? ¿Podemos superar nuestras concepciones mentales sobre el envejecimiento? ¿Cómo y porqué se produce el dolor?

“Los ciclos regulares e irreversibles del envejecimiento que presenciamos en las últimas etapas de la vida humana pueden ser un producto de ciertos supuestos sobre la manera en que presumiblemente envejecemos. Si no nos sintiéramos compelidos a llevar a cabo estas limitantes concepciones mentales, podríamos tener mayores probabilidades de reemplazar los años de declinación por años de crecimiento y fijación de metas.”

La autora también nos dá claves y ejemplos para conseguirlo en nuestro empleo, aceptando los inconvenientes que llegan, enfocando el trabajo como un juego, innovando… La intuición, la creatividad y el aprendizaje abierto forman una base sólida para una conciencia plena. Sobretodo, para seguir manteniendo un estado de salud óptimo, incluso cambiando los contextos que nos afectan de forma negativa. En este apartado final del libro es interesante los apuntes que la autora hace sobre las adicciones y, sobretodo, del maravilloso “efecto placebo” y el negativo “efecto nocebo”. Como dice la doctora Langer, “los efectos de los placebos son reales y poderosos. (…) Los placebos, la hipnosis, la autogestión, la curación por la fe, la creación de imágenes mentales, el pensamiento positivo, la biorretroacción, es encuentran entra las muchas maneras que hemos aprendido para invocar esos poderes”.

Acabaré este comentario con otra reflexión que la doctora Langer nos hace en su libro:

“Concebir la mente y el cuerpo como una sola cosa significa que dondequiera que pongamos la mente, podemos ser capaces de poner el cuerpo”.

1 comentario:

  1. . COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
    EN LA CONDUCCION DIARIA

    Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

    Ejemplo:

    Ceder el paso a un peatón.

    Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

    Poner un intermitente

    Cada vez que cedes el paso a un peatón

    o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


    Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


    Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


    Atentamente:
    Joaquin Gorreta 55 años

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